
Netflix: número desconocido” y el ciberacoso escolar

El catálogo de Netflix tiene estrenos que entretienen y otros que incomodan. En este último grupo entra “Número desconocido: el catfish de la escuela secundaria”, la nueva obra de Skye Borgman, directora que ya incomodó al público con La chica de la foto. Esta vez no se trata de un crimen lejano o de una historia exótica: es el retrato de un caso de acoso digital que podría suceder en cualquier colegio. Y quizá ahí reside su fuerza: se siente demasiado cerca.
El documental, de poco más de hora y media, reconstruye lo que atravesaron Lauryn Licari, de 13 años, y su novio Owen. Ambos empezaron a recibir mensajes desde un número oculto. Al principio parecía un juego incómodo, pero pronto la insistencia, la violencia de las palabras y el acecho constante se transformaron en un hostigamiento cotidiano que duró más de un año y medio. El miedo de esos adolescentes se expandió a todo Beal City, un pueblo de Michigan donde padres, docentes y hasta el FBI terminaron involucrados.
Cuando el teléfono se convierte en un arma
El acoso escolar tiene una larga historia, pero la era digital le dio nuevas herramientas. Hoy los pasillos del colegio se extienden a los grupos de WhatsApp, los mensajes privados de Instagram y las notificaciones nocturnas que no dejan dormir. Lo que muestra Borgman es cómo un dispositivo tan común como un celular puede convertirse en un instrumento de tortura psicológica cuando el anonimato protege al agresor.
La cámara sigue con paciencia cada testimonio: la voz de la propia Lauryn, el relato de los padres, los docentes y, más tarde, el giro que devela quién estaba detrás de esos mensajes. En el medio, aparecen pantallas con capturas de los chats, audios, registros que nos devuelven esa sensación de intromisión: como espectadores, también quedamos atrapados en la paranoia de no saber quién escribe del otro lado.
Un true crime de la era digital
Borgman se mueve cómoda en el género. No recurre a golpes bajos ni a dramatizaciones vacías. Construye tensión desde lo más simple: el relato minucioso, los silencios, los ojos de los adolescentes que reviven la pesadilla. En ese sentido, el documental funciona como un true crime del siglo XXI, donde la violencia no siempre es física pero sí profundamente destructiva.
El estreno ya escaló al top de lo más visto en varios países y se volvió tema de conversación en redes sociales. No es casual: la historia habla de la adolescencia conectada, de la fragilidad de las fronteras entre lo público y lo privado, y del modo en que el miedo circula con la misma velocidad que un mensaje viral.
El espejo argentino
El impacto no se queda en Michigan. En Argentina, distintos informes educativos y de ONGs ya alertan que el ciberacoso crece de forma preocupante. Se traduce en aislamiento, depresión y, en casos extremos, abandono escolar. El documental, con su trama precisa y escalofriante, pone un espejo incómodo frente a padres y docentes locales: ¿sabemos realmente qué pasa en los celulares de nuestros hijos?
“Número desconocido” es mucho más que un título atrapante en Netflix. Es una advertencia sobre el tiempo que habitamos, donde la violencia se esconde en pantallas brillantes y notificaciones aparentemente inocentes. Al terminarlo, uno no solo se pregunta por el destino de Lauryn y Owen: también por la fragilidad de nuestros propios vínculos digitales. Y ahí está el verdadero golpe del documental: obligarnos a mirar lo que preferimos ignorar. Porque el acoso ya no espera a la salida de la escuela. Ahora viaja en cada bolsillo.


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