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Desde la llegada de la primera oleada de inmigrantes japoneses a Argentina a mediados del siglo XX, se ha tejido una rica red de instituciones, prácticas culturales y contribuciones gastronómicas que han enriquecido el notable mosaico social y cultural argentino.
News10/01/2025
Por Agustín Ochoa Ortega.
Desde la llegada de la primera oleada de inmigrantes japoneses a Argentina a mediados del siglo XX, se ha tejido una rica red de instituciones, prácticas culturales y contribuciones gastronómicas que han enriquecido el notable mosaico social y cultural argentino. Este intercambio ha permitido una fusión única, donde las tradiciones japonesas han encontrado un hogar en la vasta diversidad del país sudamericano.
A lo largo de las décadas, muchos argentinos han crecido inmersos en la cultura japonesa, con una generación entera influenciada por el fascinante mundo del manga y el anime, así como por la degustación de platos típicos de Japón. Esta influencia se manifiesta no solo en la apreciación estética y recreativa, sino también en la celebración y reconocimiento de una gastronomía que ha suscitado una genuina curiosidad y aprecio entre los argentinos.
Un ejemplo significativo de esta conexión intergeneracional es el joven argentino de ascendencia nikkei, Sebastián Hiro Maekaneku. Su vida refleja la intersección de dos culturas, donde la herencia japonesa se entrelaza con la identidad argentina.
Desde pequeño, Sebastián Hiro Maekaneku ha tenido el privilegio de recibir la herencia cultural de sus abuelos, quienes emigraron de Japón y se establecieron en Argentina. Este legado no solo se ha manifestado en las tradiciones familiares, sino también en una rica educación cultural que incluye la lengua, las festividades y, sobre todo, la gastronomía japonesa.
En este contexto, ha desarrollado una profunda pasión por la cocina japonesa. Su deseo de convertirse en chef está impulsado por un compromiso de honrar sus raíces y compartir con otros la riqueza de la cultura japonesa a través de sus sabores. Para él, la cocina es más que una habilidad; es un puente que conecta a las personas, una expresión de amor y un homenaje a su herencia.
En una reciente conversación con el Grupo de Medios MediaTres, Sebastián compartió detalles sobre su pasión hacia la gastronomía japonesa: “Lo que más me gusta es que cuando se termina de preparar la comida, hay que limpiar todo lo que se usó; que todos los productos estén preparados y listos para ser usados; a la hora de preparar los platos los dejan impecables”, señaló. Sus palabras destacan la minuciosidad y el respeto que se tienen en la cultura japonesa hacia la cocina, subrayando la importancia del proceso tanto como del resultado.
El arroz, uno de los alimentos más emblemáticos de la cultura japonesa, ocupa un lugar central en la dieta de Sebastián. “Lo que nunca puede faltar es el arroz. Siempre lo hacemos salteado, incluso a veces como fritura”, afirmó. Para él, el arroz no solo es un alimento esencial, sino también un símbolo de salud y bienestar. “Es saludable, más fácil de digerir, es un alimento muy natural”, comentó, reflejando no solo una apreciación por la calidad de la comida japonesa, sino también por los valores que esta representa.
Además de su pasión por la cocina, Sebastián relató aspectos significativos de la cultura japonesa que ha aprendido a través de su familia. “Lo que sé es gracias a mis abuelos que me transmitieron varias tradiciones. Por ejemplo, cuando realizamos reuniones familiares, hay pequeños actos en memoria de seres queridos fallecidos, es decir, se le prende una vela blanca para brindarles protección y fortuna. En esas reuniones nos dividimos en grupos: uno se encarga de preparar la comida, otro el salón”, manifestó. Estos rituales no solo son una manera de recordar a los que han partido, sino que también reflejan el fuerte sentido de comunidad y familia que caracteriza a la cultura japonesa.
Los festivales son otra expresión de esta rica herencia cultural. “Los festivales se realizan para transmitir costumbres y tradiciones. Las danzas folklóricas japonesas son muy lindas”, agregó Sebastián, quien suele participar del Burzaco Matsuri organizado por la Asociación Japonesa de Burzaco en el Campo Kyowaen. Estos eventos no solo celebran la cultura japonesa, sino que también sirven como plataforma para que las nuevas generaciones se conecten con sus raíces y compartan sus tradiciones con una comunidad más amplia.
La influencia de la cultura japonesa en Argentina es un testimonio del poder del intercambio cultural, donde dos mundos pueden unirse para crear algo aún más rico y diverso. En un país donde la multiculturalidad es un valor fundamental, la contribución de la comunidad japonesa ha sido vital para la configuración de la identidad argentina contemporánea. Con jóvenes como Sebastián Hiro Maekaneku al frente, el legado de la cultura japonesa continúa vivo y en expansión, enriqueciendo la vida de todos los argentinos y recordándonos que, al final del día, la comida, las tradiciones y el amor por la cultura son hilos que entrelazan nuestras historias.

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