Una imperial Weyes Blood embruja Madrid en un concierto inolvidable

La Sala La Paqui, previamente conocida como Sala But, acogió en Madrid una de esas veladas que rondarán la cabeza de los asistentes durante mucho tiempo.
News02/11/2023
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A las 8 de la tarde comenzó su set la cantautora catalano-irlandesa Núria Graham. Con tan solo ella en el escenario y acompañada de un teclado y una guitarra, la artista presentaba sus delicadas composiciones folk creando un espacio íntimo y acogedor. Esta intimidad solo fue interrumpida por los ruidos de quienes fueron llegando progresivamente, algunos mucho más escandalosos de lo que deberían, aunque esto no impidió que canciones como ‘Fire Mountain Oh Sacred Ancient Fountain’, de su último disco, sonaran realmente bonitas. Graham se declaró “tan fan de Weyes Blood como todos los que estábamos allí” y dio las gracias por tener la oportunidad de ser su telonera.

 

A las 9, Natalie Merling salió junto a su banda con un vestido blanco que, si bien no era el mismo que el de la portada de su último álbum ‘And In The Darkness, Hearts Aglow’, iba muy en consonancia con esa estética. La cantante saludó con un elegante “Good evening” y, acto seguido, comenzaba su espectáculo con ‘It’s Not Just Me, It’s Everybody’, sirviendo de alguna manera como un punto de conexión colectiva. Su clasicismo evocador y su imponente voz, que parece sacada de otra época, contrasta con una presencia en el escenario casi etérea, como de hada mística.

La puesta en escena era discreta pero tremendamente efectiva. Al lado de la batería había un simple candelabro con unas velas (falsas, claro), y detrás de los músicos, un proyector. La atmósfera que crea con esos pocos recursos -y un excelente uso de las luces- es embriagadora. La voz de Merling llegó a cada centímetro de la sala como una brisa cálida, la instrumentación la acogía y se fusionaba con ella con plena delicadeza. Para ‘Children of the Empire’, sacó una guitarra y, de pronto, Weyes Blood ya no era solo una cantante de pop barroco, sino que se transformó en una estrella del country de los años 70.

 

El público no cantaba desenfrenado sus canciones porque se sentía prácticamente un delito gritar por encima de algo tan bello, pero toda la sala estaba hechizada y entregada a las potentísimas interpretaciones vocales de la artista y al ambiente tan mágico que creó desde el principio.

 

Merling anunció que viajaríamos un momento al pasado y cantó ‘Diary’, uno de los cortes más destacados de su álbum de 2016 ‘Front Row Seat to Earth’. Por si no estábamos lo suficientemente embelesados, ‘God Turn Me Into a Flower’ nos dejó mudos y temblando. No solo es una de las mejores canciones que Merling ha hecho nunca, sino que en su versión en directo logra hacer de ella una experiencia absolutamente inolvidable.

 

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